martes, 19 de enero de 2010

Home, sweet home


Ya he vuelto a casa, en Hull. Tras un disparatado incidente en el aeropuerto con los de seguridad (¿Desde cuándo no se pueden grabar vídeos de humor en los aeropuertos? Ah, sí, desde lo de las Torres Gemelas...puto Bin Laden...¡Ya no te dedico mi primer Oscar!) llegué a mi hogar inglés. Qué agradable sorpresa cuando fui a echar un pipís y me encontré nada menos que una batería electrónica desmontada en el cuarto de baño. Oh, sí...una casa sin su batería en el cuarto de baño no es una casa...amén. Y culo de búfalo.